IT’S THE FINAL COUNTDOW TIRORIROOOOOO TIRORIRORIIIIIII (antiguo ring ring del clásico despertador). Las 6:10 de la mañana. Suena el iPhone eficazmente, tal y como lo había programado, con “Los Europe” a todo trapo.  Todavía en la cama, un primer vistazo por si hay alguna notificación pendiente. De momento nada. Ni una mención en Twitter, ningún mensaje en Facebook, nada en Linkedin, no hay novedades en Google+, en Hi5, Badoo, Sónico y Kamgoo ninguna petición de amistad, Tuenti,y MySpace no notifican nada, Meetic está callado, en flickr y fotolog las fotografías no tuvieron comentarios, tampoco los vídeos de Vimeo y Youtube. Nada. Uf, las 7:45. ¡Ya llego tarde!. Corriendo a la ducha. El iPhone cargando junto al cepillo de dientes. Antes de terminar de aclararme el pelo suena “el pajarito”, un dulce aviso acústico a modo de jilguero en celo que me avisa de un movimiento en Twitter. ¿Qué será? ¿Un nuevo follower? ¿Un RT? ¿Un DM? ¿Hoy es viernes? ¿Será un FF?

Con espuma en la coronilla salgo de la ducha esquivando un día más la guadaña de la muerte disfrazada de alfombrilla traicionera. Seco mis manos y con el resto del cuerpo chorreando enciendo la pantalla. Es una mención. ¡Mierda de spam! Ya que estoy…. ¡anda, si ya está por aquí @pandoraciente! Ya verá que risa. Foto sexy sobre el espejo lleno de vaho. ¡Fotaza! Ahora el tuit: Adjuntar foto. “Eehhhhh, washaaaaaa, #nosdias @pandoranciente ¿Ya en el curro? ¡Yo todavía en la ducha! Jojojojojo”. A ver qué dice, se va a partir de risa. Las 8:05. ¡Ya no llego! Comienzo a vestirme a la velocidad de la luz. Hoy toca el traje clarito y la camisa rosa. Y la corbata… ummm… ¿Qué corbata me pongo? Tuit: “@pandoraciente tiaaaaaaa ¿Qué me pongoooooooo?¿ Corbata azul o corbata roja? #tengodudas”. Me pongo la azul. Al instante el jilguero vuelve a cantar. Tuit de @pandoraciente: “tioooooooo Y d k color es la camisaaaaaaaaaa?”. Tuit express de respuesta: “rosaaaaaaaaaaaaaaaaaa”.

No hay tiempo para café, lo tomaré en el bar. El iPhone, lo tengo, las llaves, las tengo, cartera, si. Las 8:15 Salgo corriendo. Llego a la calle. Me vibra el móvil. ¡Taxiiiiiiiii! Ostis tú, un inMail del jefe a través de Linkedin. Corre corre, desactivar ubicación en Foursquare, de-sac-ti-var! Descuelgo. “Buenos días, jefe…. Estoy aquí al lado, me entretuve porque me encontré con un cliente que…. Ok, nos vemos a las 2 para comer.” Uf, me he librado. “Al Paseo de la Castellana, 56”. El taxista pone rumbo al destino. “No vaya por Príncipe de Vergara que he visto en Orkut que hay atasco” ¿Cómo leches he entrado en Orkut? Si eso es más antiguo que las pesetas.

Las 8:50. Tuit de @pandoraciente: “Pues ponte la corbata roja, que le pega más jijijiji”. A buenas horas, mangas verdes. Tuit de respuesta: “@pandoraciente lo que tú digas mi reina, tus deseos son ordenes juas juas juas”. Pero hombre, no le dije que no fuera por Principe de Vergara? El taxista no responde, conduce y me mira a través del espejo. Cuando vuelvo a mirar la pantalla la F en la esquina superior izquierda indica un mensaje en Facebook. Entro. ¡Las fotos de la quedada 1.0 del sábado! ¡Qué guapa Pilar.! Comentario para su foto. “Guapisisisisima, vete por la sombra”.

El taxi se detiene. Hemos llegado. Pago y pido el recibo. El taxista me da el cambio, la factura y una tarjeta. “Community Maganer de @TaxiMadrid”. Será cachondo el tío. Las 9:35. Sigo en Facebook. Se abre el chat de forma automática. Recibo mensaje de Mayte, la adjunta de mk. “¿Dónde andas?”. “Estoy subiendo”, respondo.


Portada de “El Jueves”

Tenía una cita a las 9:00. Pido mil disculpas y entramos a la sala de reuniones. El proveedor empieza la charleta. Lo miro y asiento. Acaricio el iPhone hasta que me atrevo a encender la pantalla. De vez en cuando alzo la mirada y asiento. Ajá. ¡Vaya, me han añadido 3 personas a sus círculos de Google+! Ana Pérez… Ana Pérez…. ¿De qué me suena a mi Ana Pérez? Bueno, de momento la añado al círculo “varios”. Ajá. El proveedor saca algunas muestras. ¡Hombre, si! ¡Ana Pérez! Si la tengo en favoritos de Anybeat. Menudos comentarios hace, no se corta un pelo, qué friki. Las 11:15. Ajá. Menudo rollo se está marcando el tío. Aprovecho para ordenar mis videos de Youtube. Mi canal es todo un caos y es difícil encontrar los vídeos. Bajo volumen. Ajá. Sin darnos… perdón, mejor dicho, sin darme cuenta, son las 12:50. “¿Entonces qué?”, me pregunta. ¿Qué de qué?, respondo en mis adentros. “Mejor te vienes otro día, y se lo cuentas a Mayte, que ella entiende más de estas cosas”. Me mira con cara de unfollowearme.

Me quedo solo en mi despacho y tengo tiempo hasta la hora de comer. Aprovecho para hacer limpieza en TW. Hace algunos meses me marqué “el día de los unfoll”. La filosofía de este concepto es sencilla: Si me sigues te sigo, si no me sigues te sigo pero si sigues sin seguirme no te sigo, y si dejas de seguirme te dejo de seguir hasta que vuelva a seguirme. El tiempo pasa volando. La 1:30. Salgo a la cita con el jefe. Cojo el autobús. Abarrotado, como siempre. Dos o tres leyendo la prensa gratuita, una mujer cargada de bolsas de las rebajas, y otros dos o tres dormidos; el resto miran hipnotizados las pantallas de sus smartphones.

Ahora es el momento. Aprovecho y me doy de alta en Tulalip. Claro que quizá mañana tenga que cambiar mi perfil a socl.com…

… #Continuará…